Cuando el dolor mata el placer

Muchas mujeres no encuentran placer durante la penetración, más bien todo lo contrario, produce dolor, irritación vaginal, malestar psíquico… Hoy vamos a hablar del dolor relacionado con las relaciones sexuales. Este dolor, que muchas veces se normaliza, se debe a varias causas.

Causas del dolor en las relaciones sexuales

Falta de lubricación

Cuando hay una carencia de lubricación el pene fricciona con las paredes vaginales provocando dolor y escozor. Esta falta de lubricación puede ser debida a una falta de excitación o deseo, cambios hormonales o debido de también a los cambios físicos en la menopausia. Te recomiendo el uso de Bevitae Aceite Íntimo. Un hidratante y lubricante vulvovaginal formulado con ingredientes naturales para disminuir la sequedad y aumentar el placer en las relaciones sexuales.

Bloqueos emocionales

Medo al embarazo, a la penetración, carencia o información sexual errónea, que nos pueden traer a los puntos siguientes.

Dispareunia

Dolor o molestias durante, antes o después de la penetración que se puede dar tanto en mujeres como en hombres. También puede ser debida a causas orgánicas como infecciones o inflamaciones.

Vaginismo

Disfunción sexual femenina que se caracteriza por un espasmo involuntario de los músculos que rodean la vagina impidiendo la penetración.

Contracturas en el suelo pélvico

Cuando la musculatura del suelo pélvico está muy tensa, hipertonía, uno de los síntomas es el dolor en la penetración.

Practica los ejercicios de Kegel para fortalecer la musculatura del suelo pélvico.

Sentir molestias y quedarse callada hace que incremente el problema, es decir, normalizarlo no es la solución. Aquí podemos iniciar un círculo vicioso negativo que nos puede traer a una disminución de deseo e incluso al rechazo de las relaciones sexuales. Si una actividad que se supone que tendría que ser placentera me provoca dolor, para qué hacerla otra vez? Este es el razonamiento, y muy lógico, que hace nuestro cerebro que nos lleva a alejarnos de la sexualidad. Pero la cuestión es que cada causa tiene su tratamiento. Haz la consulta, averigua si necesitas ir al ginecólogo, dermatólogo, sexólogo, fisioterapeuta de suelo pélvico o a la farmacia, y da el paso.

Rosa Padrosa, sexóloga

¿Existe la vida sexual perfecta?

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Lo deseable es que vivamos una vida sexual larga y placentera y sin problemas que la compliquen.

Precisamente porque nuestra vida sexual es larga y en la vida nos pasan muchas cosas, es posible que en algún momento nos encontremos con algún problema relacionado con la sexualidad. Si estáis leyendo esta sección, es posible que estéis en esta situación. De entrada, os podéis quitar un peso de encima: tener problemas sexuales es muy habitual, más de lo que pensamos.

¿Existe la vida sexual perfecta?

Nos parece que la vida sexual de los otros es fantástica pero hay trampa: cuando no funciona no solemos hablar de ella.

Las conversaciones sobre sexualidad suelen ser una montaña de tópicos y lugares comunes donde nadie se moja realmente. Por lo tanto, no os dejéis deslumbrar por el espejismo de “la vida sexual de los otros es estupenda y la mía es horrible”. Todos podemos tener problemas sexuales en algún momento. Todos.

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 ¿Cuáles son los problemas sexuales que solemos tener?

Están los relacionados con las dificultades para definir nuestra orientación sexual o con gustos sexuales extraños que nos incomodan. Hay mujeres que han sido víctimas de abusos o maltratos y no consiguen volver a tener una vida sexual satisfactoria. Hay personas que han tenido problemas con alguna infección de transmisión sexual o tienen miedo de contagiarse.

Más miedos. A un embarazo no deseado, a no estar a la altura, al sexo en sí mismo, a sentir dolor…

Finalmente están las disfunciones sexuales, que pueden ser a su vez expresión de todo lo anterior. Podemos hablar de la incapacidad para sentir placer o para tener orgasmos (anorgàsmia), de una falta de respuesta sexual (falta de lubricación, etc.), de dolor durante el coito (diparèunia), de cuando la vagina se cierra sin que pueda entrar nada en ella (vaginismo), y finalmente de la falta de deseo, el tema estrella porque afecta a muchas, muchísimas mujeres.

Existen dos disfunciones más que son exclusivas de los hombres pero que también nos interesan: la dificultad para conseguir o mantener la erección (disfunción eréctil) y la eyaculación rápida, que es aquella que se da antes del tiempo necesario para que la relación sea satisfactoria.

 Todos estos problemas, todos, son habituales y de todos se puede hablar para encontrar una solución. Vamos a ir hablando de ellos a lo largo de diferentes artículos. Esperamos que os sean útiles y os puedan ayudar.

 

¡Hasta la próxima!