El rincón de pensar

En la vida todos y todas, desde los mas guapos a los más feos, de los más ricos a los más
pobres hemos pasado por problemas difíciles. Algunos de estos problemas son reales: un
accidente de coche, la enfermedad de un familiar cercano…otros los vivimos como reales
pero son fruto de nuestra percepción de la realidad: ya no me quiere, me ha mirado mal, no
me ha dicho nada… Y deberíamos pensar en ellos para enfocarlos de otra forma.

Ambos nos llevan a un nivel de preocupación nada beneficioso para nuestro bienestar. A
menudo es preciso resetear nuestro cerebro y recuperar la paz, la armonía y la serenidad.
Ello es imprescindible para tener una vida serena y encaminada a la felicidad.

¿Cómo lograrlo?

No es una tarea fácil y no hay reglas mágicas, no obstante vamos a dar unas pautas para
encaminar nuestro psique al bienestar.

1. Enviar el cerebro al rincón de pensar

Todos tenemos un rincón en nuestra casa en el que nos encontramos especialmente bien.
El sofá, la cama, delante de la chimenea… estos son espacios físicos en los que nuestro
cuerpo se siente bien, no tiene que ser ni un lugar especialmente lujoso ni especialmente
adornado; es nuestro rincón de paz física. Con nuestro cerebro podemos hacer lo mismo;
llevarlo al rincón de paz y de tranquilidad. No podemos evitar la aparición de los
pensamientos negativos, es difícil y para algunos es además imposible. Los pensamientos entran y, por lo tanto,
secuestran nuestra mente.

Nuestro trabajo tiene que centrarse en llevar, desde luego, nuestro cerebro al rincón de paz mental. Evitar
ser rehenes de la perturbación. Avanzar en nuestros pensamiento, al igual que uno avanza
una canción en un CD. La paz y la serenidad estan un poco más adelante. Se trata de
encontrar y visualizar nuestra área de descanso. Puede servirnos el simil de una autopista
congestionada de tráfico, todos los carriles llenos, imposible de avanzar, imposible de dar
marcha atrás. Quizá lo más sensato sería buscar un area de descanso, tomarse un café y
esperar que pase el mogollón. De eso se trata, encontrar mental y virtualment nuestro
rincón de paz. Podemos entrenarnos en las técnicas de la meditación y del mindfulness.

2. Preocupación versus Ocupación

Muchas preocupaciones tienen solución. Puede ser más o menos fácil encontrarla y
identificarla, pero suelen existir soluciones. Una buena amiga me decia “todo tiene solución,
menos la muerte” y seguramente es una reflexión correcta.
Identifiquemos el problema, midámoslo, pesémoslo y estudiemos la solución. Muy a
menudo requerirá esfuerzo y esto nos ocupará. Dejemos la preocupación y pongámonos en
modo ocupación. El stand by no es una buena solución para las preocupaciones.

Ah, y si el problema es muy gordo: troceémoslo, hagámoslo por partes, será más fácil
trabajar en las soluciones.

3. Ayudas

Sabemos que lo anterior a veces no nos es válido, en estos casos podemos requerir la
ayuda de un profesional o de complementos medicamentosos que nos ayuden a llevar
nuestro cerebro al rincón de bienestar.

Nos tienes a tu servicio,
Clara